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Grupo de Anatomía Quirúrgica

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José Sañudo, Eva Maranillo y Sara Quiñones

Riesgos laborales generales del trabajo en salas de disección


SEGURIDAD E HIGIENE EN EL TRABAJO.

RIESGOS LABORALES GENERALES DEL TRABAJO EN SALAS DE DISECCIÓN

José Javier Sánchez González. Director de Prevención de Riesgos Laborales. Universidad Complutense de Madrid


 

Con carácter general, es conveniente resaltar la presencia de riesgos derivados de las condiciones de seguridad, así como riesgos higiénicos, ergonómicos y psicosociales. Asimismo, de manera transversal es absolutamente necesario establecer mecanismos de información preventiva y de formación continuas, al objeto de eliminar o reducir a su mínima expresión los riesgos laborales existentes en salas de disección.
A continuación, expondré los principales riesgos existentes que se engloban dentro de las categorías anteriormente enunciadas.

a) Riesgos derivados de las condiciones de seguridad. Excluyendo los aspectos relativos a las condiciones constructivas y de seguridad estructural, hay que destacar los siguientes:

  1. Caídas. Distinguimos entre caídas a distinto nivel o al mismo nivel. Las caídas a distinto nivel pueden venir por el uso de escaleras manuales y de tijera, que se usan para almacenar o coger productos almacenados. A tal efecto, es necesario dotar a los trabajadores de calzado de suela antideslizante con sujeción por detrás. Asimismo, es conveniente llevar un plan de mantenimiento de escaleras, formar a los trabajadores en su uso y limitar los pesos y alturas que desplazan en las mismas.
    Se pueden producir caídas al mismo nivel, principalmente por suelos resbaladizos, consecuencia del derrame de fluidos o de operaciones de limpieza. Hay que colocar recipientes para recoger los posibles fluidos de los cadáveres o piezas anatómicas bajo los sistemas de drenaje de las mesas, que deben tener la inclinación adecuada que permita la salida de los fluidos a los baldes, impidiendo su vertido al sistema de alcantarillado, así como señalizar los trabajos de limpieza (“Precaución: suelo resbaladizo”).
  2. Choques contra objetos. El orden en la sala de disección es esencial tanto para el buen fin de los trabajos que se realizan como para mantener unas condiciones óptimas de seguridad en la misma, evitando choques y tropiezos con mercancías, productos, cubos, etc. A tal efecto, es necesario, además de observar medidas de orden y limpieza, llevar a cabo un almacenamiento correcto en estanterías u otras estructuras que eliminen la colocación de objetos en suelos o pasillos.
  3. Almacenamiento. Las salas de disección no son almacenes, pero es cierto, que hay que contar con que en la Sala debe disponerse de lo preciso para realizar la actividad, no teniendo que salir de la misma cada vez que hay que utilizar algún producto. De esta forma se evitan pérdidas de tiempo y accidentes (producidos por caídas, pérdidas de concentración, estar frecuentemente quitándose y poniéndose los equipos de protección individual, contaminación de diferentes zonas, etc.). Así las cosas, en los armarios, estanterías o lugares en los que se almacenen los productos necesarios para la actividad deberá tenerse en cuenta la colocación de los mismos, situando los más pesados a una altura óptima para que puedan ser colocados o retirados (a media altura, ni en la parte alta ni en la baja; con relación a la persona entre la altura de los hombros y media pierna), delimitando el área donde se ubican los productos, que se encontrará debidamente iluminada, previniendo que los productos no reaccionen entre sí, para lo que contará con la debida ventilación.
  4. Orden y limpieza. Es esencial en toda actividad laboral y más, si cabe, en el trabajo en salas de disección. Se recomienda almacenar fuera de la sala de disección lo que no es necesario y contar en la misma con lo estrictamente necesario para la actividad. Existen almacenes fuera de la sala donde se clasificarán los productos, así como procedimientos de eliminación de residuos y de productos de desecho o innecesarios. De esta forma, se crea un hábito de no acumular materiales innecesarios ni tenerlos de forma desordenada. Los lugares de almacenamiento de productos estarán fácilmente accesibles y estarán ordenados para identificar fácilmente lo necesario. Sin perjuicio de los posibles protocolos que pudieran existir al efecto, se intentará evitar ensuciar y se limpiará inmediatamente.
  5. Riesgo eléctrico. En la sala de disección se utilizan instrumentos eléctricos, lo que unido a la utilización de agua para la necesaria limpieza y humedecimiento de las piezas aconseja tener especial cuidado. A tal efecto, han de evitarse el paso de personas por encima de cables o alargaderas, no utilizar herramientas eléctricas con manos o pies mojados o sobre superficie mojada. Asimismo, hay que tener especial cuidado en el uso de cuadros eléctricos para poner en funcionamiento sistemas de extracción, iluminación, etc. Nunca hacerlo con las manos ni los pies mojados, el cuadro eléctrico deberá contar con las debidas, protecciones, estar señalizado y todos los equipos con partes metálicas dispondrán de conexión a toma de tierra.
  6. Riesgo de incendios. La sala y, en general, el espacio dedicado junto con la misma a la actividad anatómica deberá contar con un plan de autoprotección y de primeros auxilios. A tal efecto, deberá disponer de un botiquín, debidamente señalizado, que contenga, como mínimo, desinfectantes y antisépticos autorizados, gasas estériles, algodón hidrófilo, venda, esparadrapo, apósitos adhesivos, tijeras, pinzas y guantes desechables. Dicho botiquín servirá para cualquier pequeño accidente. Además, deberá existir un protocolo de actuación en caso de accidente, para la más pronta atención sanitaria a los posibles heridos (teléfono de contacto con la Mutua de accidentes laborales, Servicios Sanitarios, de emergencias, etc. En el caso de la Universidad Complutense de Madrid contamos con un teléfono único y gratuito de emergencias). Asimismo, la sala de disección dispondrá de duchas y lavaojos con la debida pendiente y desagüe en el suelo que evite el encharcamiento de la zona en caso de utilizarse.
    El Plan de autoprotección recogerá todas las medidas necesarias para actuar en caso de incendio o cualquier otra amenaza que aconseje la evacuación de la Sala, teniendo en cuenta la existencia de riesgo químico, físico y biológico. Deberá estar implantado y el personal instruido y formado en relación con el mismo. Es fundamental la sectorización de los espacios con puertas de resistencia al fuego que se abran en el sentido de la evacuación, la señalización de vías de evacuación, salidas de emergencias, medios de extinción (extintores según los posibles tipos de incendio y bocas de incendio), timbres de alarma, sistemas de detección automática, y contar con sistemas de alumbrado de emergencias. Los pasillos y mesas de disección deberán tener una separación mínima de 1 metro. Es recomendable hacer simulacros de evacuación periódicos para el entrenamiento del personal en esta actividad.

No debe finalizar este apartado sin hacer especial referencia al mantenimiento de todos los medios destinados no ya solo a la autoprotección, sino a la actividad en su conjunto (sistemas de iluminación, extracción y ventilación, máquinas, etc.), que es una de las principales preocupaciones de los Técnicos en Seguridad. Hay que evitar las reparaciones y demás actuaciones de mantenimiento sobre maquinarias u otros objetos si no son llevadas a cabo por el personal adecuado y destinado al efecto. Sobre este particular hay que señalar la importancia de la existencia de un buen procedimiento de coordinación de actividades empresariales con las empresas de mantenimiento.

b) Riesgos higiénicos.

  • Químicos. Especial relevancia tienen los riesgos higiénicos y, en concreto, los riesgos de origen químico en el medioambiente laboral de las salas de disección. La utilización de formol y otras sustancias químicas presentes en fórmulas embalsamadoras, utilizadas para la fijación y conservación de piezas aconsejan la realización de un análisis separado del presente, de ahí que no entre en valoraciones sobre estos riesgos.
  • Físicos. Dentro de estos riesgos, en el trabajo en salas de disección destacamos la posible existencia de ruido, como consecuencia de las máquinas. En ocasiones se hallan próximos a cámaras de congelación, que pueden hacer ruidos por sistemas de alarma o deficiente mantenimiento. Para ello, se recomienda el mantenimiento de las mismas y aislar convenientemente las zonas de trabajo de disección para garantizar la concentración y evitar la molestia del ruido. Es conveniente también adoptar medidas en cuanto a las temperaturas, que son bajas como consecuencia de la actividad de conservación de cadáveres y piezas; para ello es conveniente utilizar ropa adecuada. Es especialmente importante contar con una buena iluminación natural, a través de ventanas, así como eléctrica para la actividad en salas de disección; para ello, dispondrán de sistemas de iluminación general para toda la sala y de iluminación específica sobre cada una de las mesas de disección. Incluso, si es necesario, se recurrirá a iluminación portátil, por ejemplo con lámparas de pie (deberán retirarse cuando no se utilice). Hay que tener en cuenta que no se produzcan deslumbramientos como consecuencia del exceso de luz o del ángulo por el que se proyecte sobre los objetos. Se tendrán en cuenta también las posibles radiaciones existentes en zonas de revelado, de radiación, que siempre estarán aisladas de la sala de disección, haciendo evaluaciones periódicas medioambientales de las mismas, así como una vigilancia de la salud específica de los trabajadores sometidos a dicho riesgo.
  • Biológicos. Con carácter general, un cadáver embalsamado no presenta ningún peligro conocido para la salud. Si bien es cierto, que antes de llevar a cabo esta actividad deberán adoptarse las medidas preventivas adecuadas, entre otras se recomienda solicitar el historial clínico del fallecido y realizar un estudio post-morten para determinar las causas de la muerte (necropsia), determinándose si el cadáver es portador de Enfermedades infecciosas de alto riesgo y poder de contagio como Hepatitis víricas, HIV/AIDS, encefalopatía espongiforme, tuberculosis, gangrena, etc., en cuyo caso se debería rechazar la donación.
    En relación a la vigilancia de la salud, al personal sometido a riesgo biológico se le harán reconocimientos médicos de carácter obligatorio, para determinar y hacer un seguimiento de la incidencia del mismo en su estado de salud.
    Existen riesgos por posibles salpicaduras, de ahí la necesidad de utilizar equipos de protección, debiendo llevarse calzado con la suela de goma antideslizante, y que proteja enteramente el pie (sin huecos ni rejillas), bata sanitaria, quirúrgica o de laboratorio, que observe la higiene requerida, guantes de látex o nitrilo y gafas de seguridad. En caso de salpicadura en ojos, deberá lavarse inmediatamente y, si la salpicadura, se produjera en la piel, deberá lavarse con agua y jabón de inmediato.
    La higiene es fundamental, por lo que habrá de lavarse las manos con agua y jabón, al menos, al iniciar y terminar la actividad en la sala de disección.
    Asimismo, hay que tener en cuenta que se trabaja con material cortante, evitándose manipulaciones deficientes del material quirúrgico. En su caso deberá lavarse inmediatamente el corte con abundante agua y jabón, dejando que sangre un poco la herida. Se pueden producir golpes, cortes, pinchazos, etc. contaminación por microorganismos, de ahí que sea necesario que los trabajadores cuenten con las debidas vacunaciones actualizadas, habiendo sido previamente informados de las ventajas de la vacunación y de la no vacunación. Se intentará, en la medida de lo posible, colocar elementos de protección en los puntos de riesgo en que sea posible (esquinazos de camillas, por ejemplo), informar y formar a los trabajadores sobre los procedimientos de trabajo y el manejo de equipos y maquinarias.
    Hay que prestar especial atención a los derrames de líquido de material humano, recogiéndolos de inmediato, así como evitar la manipulación del cadáver, especialmente por el tórax.
    Las hojas de bisturí se manejarán siempre con el instrumental adecuado. Es necesario depositar las hojas de bisturí y agujas utilizadas en los recipientes destinados al efecto (contenedores reglamentarios de material cortante y punzante biocontaminado) para su recogida como residuo, así como guardar de forma limpia y segura todo el instrumental utilizado en la sala de disección al finalizar la actividad. El instrumental quirúrgico siempre deberá de estar sobre superficies planas y estables, cuando no en su estuche correspondiente. Si es necesario utilizar instrumental “especial” (gubias, escoplos, sierras manuales, sierras eléctricas, fresadores quirúrgicos) las actividades las realizará exclusivamente el investigador responsable asistido por un técnico, protegidos con los equipos de protección individual correspondientes (gafas de protección de montura integral que protege de salpicaduras y proyecciones, mandil de neopreno y guantes de resistencia mecánica con protección al corte y la punción).
    Asimismo, deberá llevarse a cabo un correcto almacenamiento y recogida de los residuos biológicos.


c) Riesgos ergonómicos.

  1. Esfuerzos físicos. Uno de los factores de riesgo más común en distintas actividades laborales, al que no es ajena la actividad en salas de disección es la exposición a esfuerzos físicos. A tal efecto, es conveniente adoptar medidas tendentes a evitarlos. Es necesario evitar el manejo de grandes pesos de forma manual, almacenando las piezas más pesadas, siempre que se pueda, en estanterías, a una altura que no sea necesario agacharse ni elevar los brazos para cogerlas. Es conveniente utilizar medios mecánicos para desplazar cadáveres o piezas pesadas, que reduzcan a su mínima expresión el esfuerzo físico. Se recomienda la formación en manipulación manual de cargas para las personas que llevan a cabo actividades de transporte y almacenamiento de piezas y productos en la sala de disección.
  2. Posturales. La postura en la actividad de disección puede dar lugar a sobrecargas en cuello, hombros, columna vertebral, piernas, etc. De ahí la conveniencia de potenciar esas zonas mediante los correspondientes ejercicios, así como de evitar la exposición durante largo tiempo, recomendándose hacer paradas periódicas, cada 2 horas. Es conveniente que las mesas de disección y los focos de iluminación puedan elevarse o bajarse, adaptándose a la altura de las personas que llevan a cabo la actividad en las salas.

d) Riesgos psicosociales.

  1. Trabajo monótono y repetitivo. Se da fundamentalmente en el personal técnico, encargado de las tareas de apoyo a la actividad de disección y trabajo con piezas anatómicas. Es importante como se verá más adelante una buena organización del trabajo que evite la monotonía y la repetición de los trabajos. Buena parte de los accidentes se producen como consecuencia del trabajo monótono y repetitivo, que conllevan una relajación excesiva y una desconexión con la actividad, que hacen que se baje la guardia, facilitando la aparición del accidente.
  2. Carga mental. Los principales factores de riesgo que determinan la carga mental son la cantidad y calidad de la información recibida por el trabajador, la complejidad en la respuesta que se exige al trabajador, el tiempo de que dispone el trabajador para dar una respuesta, así como las propias capacidades del trabajador (forma de ser, facilidad para el aprendizaje y de adaptación a la situación, personalidad, formación, etc.). Como se ha dicho anteriormente, también la carga mental está en consonancia con la organización del trabajo, que vamos a ver a continuación.
    3) Exigencias emocionales. Se trata de un trabajo desgastador emocionalmente que, si bien en el caso del personal docente e investigador ofrece la posibilidad de un contacto más aproximado con la realidad objeto de estudio, siendo un valiosos instrumento de formación médica, en el personal técnico carece, en principio, de este elemento motivador, por la propia rutina de la tarea que previamente se ha comentado.
    4) Organización del trabajo. La organización del trabajo es esencial en toda actividad laboral, no ya solo por los resultados que se derivan de una buena organización, sino por la mejora que se produce en cuanto a las condiciones de seguridad y salud de sus trabajadores. A través de una buena organización del trabajo evitaremos, no solo el trabajo monótono y repetitivo y reduciremos la carga mental, sino también la insatisfacción laboral, la fatiga y el estrés. Se trata de elementos que aparecen con frecuencia en la actividad laboral en salas de disección y ello es debido en muchas ocasiones a una mala organización del trabajo. Lo primero que debe de haber es una persona responsable de la sala de disección, que directamente, o a través de otra persona, organice y conozca toda la actividad que se desarrolla. Esa persona, coordinará los aspectos relativos a la actividad, así como de seguridad y salud que deberán estar integrados en la misma. A su vez informará y comunicará a los técnicos y demás usuarios de la Sala las actividades a realizar, previa evaluación de las mismas, medios a utilizar, preparación de muestras, cadáveres, etc. Es fundamental la comunicación de cara a la implicación de todos los trabajadores en la tarea. Es necesario el reconocimiento de dicha tarea y que sea percibido por todos. Solamente a través del trabajo en equipo se consiguen buenos resultados y es necesario que así se perciba por todos. La actividad investigadora, que actúa como impulsor y elemento motivador del investigador no siempre actúa de la misma forma en las demás personas que colaboran en dicha actividad si no se les implica en ella y, para ello, es fundamental la comunicación y un liderazgo adecuado, informando y dando las instrucciones precisas a través de los cauces pertinentes, desarrollando estructuras planas de trabajo, con planes de carrera para el personal técnico bien definidos, en las que todos conocen los objetivos, se sienten reconocidos, identificados con el proyecto y, por consiguiente, participan del éxito del mismo.

No podemos terminar este trabajo sin prestar atención a los residuos que se generan como consecuencia de la actividad anatómica, así como su recogida. Principalmente, y con carácter general, según la clasificación establecida por la Comunidad de Madrid, mediante Decreto 83/1999, se generan tres tipos de residuos en el trabajo en salas de disección:

  1. Residuos de clase III (residuos biosanitarios especiales) grupo 9 (restos anatómicos humanos de escasa entidad). Corresponden a los residuos generados del trabajo con material humano no fijado con formol de entidad no suficiente para ser reconocidos como tales.
  2. Residuos pertenecientes a la clase VI (citotóxicos); se incluyen en este grupo restos anatómicos fijados con formaldehído si no se trata de restos humanos de “entidad suficiente” para ser reconocibles.
  3. Residuos pertenecientes a la clase IV (cadáveres y restos humanos con entidad suficiente para ser reconocidos como tales).

Debido a que los cadáveres son utilizados siguiendo el principio de máximo aprovechamiento, son disecados de modo completo, lo que genera una gran cantidad de restos anatómicos constituyendo este grupo la mayor parte de residuos producidos.
La retirada de los residuos se llevará a cabo por gestor autorizado, que los trasportará a la planta correspondiente para su tratamiento conforme a los requisitos marcados por la legislación.
Así las cosas, si aplicásemos los principios de la acción preventiva a la actividad en salas de disección, podríamos llegar a las siguientes conclusiones:

  • Evitar los riesgos. Lo primero que ha de hacerse es diseñar la actividad teniendo en cuenta los riesgos expuestos para intentar evitarlos ab initio. Es esencial la distribución de los espacios y las características constructivas de los espacios destinados a esta actividad. Asimismo, es fundamental realizar pruebas serológicas a los cadáveres y tener un protocolo que permita rechazar aquellos cadáveres que puedan suponer un riesgo para la salud de quienes vayan a trabajar con ellos.
  • Evaluar los riesgos que no se puedan evitar. Todos los riesgos que no se hayan podido evitar en origen deberán ser convenientemente evaluados, teniendo en cuenta que se trata de una actividad continuada, que en función de nuevas actividades, surgen nuevos riesgos y, por tanto, nuevas medidas preventivas a adoptar, diferentes equipos de protección, formación específica, etc. Por ejemplo, nada tiene que ver la actividad con materiales óseos de la actividad en cursos de implantología oral. Antes de trabajar hay que evaluar, de ahí la importancia de conocer las enfermedades previas de un cadáver, por ejemplo.
  • Combatir los riesgos en su origen. Desde el momento en que surge un riesgo o se tiene conocimiento del mismo hay que combatirlo, adoptando las medidas preventivas correspondientes.
  • Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud. Ténganse en cuenta en este punto todas las recomendaciones recogidas en cuanto a los riesgos ergonómicos y psicosociales. De ahí la necesidad de poder regular altura de mesas de disección, sistemas de iluminación, desarrollar una organización del trabajo adecuada, que implique a las personas en los objetivos, que se adapte a sus perfiles, a su características físicas, a su personalidad y a sus capacidades, que fomente el trabajo en equipo y la conciliación de la vida laboral y familiar.
  • Tener en cuenta la evolución de la técnica. La anatomía ha de ir incorporando elementos y procedimiento de trabajo más seguros a través de la innovación y la incorporación de elementos técnicos. En este sentido, hay que destacar todo el trabajo que se puede desarrollar en cuanto al diseño e implantación de medios mecánicos que mejoren y eviten la manipulación manual de cargas, así como los encaminados a reducir el riesgo higiénico.
  • Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro. En este sentido el trabajo encaminado a desarrollar mezclas embalsamadoras que incorporen productos que no supongan riesgos para la salud de quienes trabajan con cadáveres y piezas anatómicas es todo un reto.
  • Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo. Bajo este epígrafe incluiríamos nuevamente todos los aspectos expuestos al abordar los riesgos ergonómicos y psicosociales, destacando el trabajo en equipo, la importancia de desarrollar protocolos de trabajo, que antepongan la seguridad y la salud. Es conveniente destacar actividades que no pueden realizarse en solitario, debiendo contar siempre con sistemas de comunicación próximos por si se produjera algún accidente. Los riesgos existentes han de dar lugar a una planificación conveniente de la actividad preventiva, siempre encaminada a la mejora continua de las condiciones de trabajo y a la eliminación o reducción del riesgo.
  • Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual. En cuanto a la aplicación de este principio, es importante destacar medidas como la colación de aparatos de extracción de vapores y de ventilación, que permiten trabajar en ambientes de trabajo más saludables. No obstante lo anterior, en una sala de disección todos los trabajadores, a mi juicio, han de disponer y utilizar, cuando sea necesario, de los siguientes equipos de protección individual:
    • Máscara facial serie 6800, modelo 6899T, con filtro CE0086-A2B2E2K2P3R, que protege la cara completa, incluidos los ojos.
    • Mandil de neopreno.
    • Guantes de PVC que protege para riesgo mecánico, químico y biológico.
    • Botas de seguridad S5 de clase II todo goma o todo polímero con suela antideslizante y puntera de seguridad.
    • Mascarilla buconasal con filtros A2B2E2K2P3R para tareas que lo requieran junto con gafas de seguridad contra proyecciones o salpicaduras.
    • Gafas de seguridad de montura integral, que protege de salpicaduras y proyecciones.
    • Guantes de neopreno de protección de riesgos mecánico, químico y biológico de 40cm de largo si necesitan sacar material de depósitos, etc.
    • Pantalla facial completa para riesgo de salpicaduras o proyecciones de partícula.
    • Guantes de resistencia al frío para trabajos en la cámara frigorífica. Incluye resistencia mecánica al corte y punción, resistencia química y biológica.
    • Los trabajadores además usarán, si lo necesitan, manguitos de plástico hasta el codo, gorros de protección del pelo y ropa de trabajo adecuada tipo pijama completo, y prendas de abrigo.
  • Dar las debidas instrucciones a los trabajadores. Es fundamental que el trabajador sepa lo que tiene que hacer y para qué, así como que esté formado en informado de su actividad y para la realización de la misma.
  • El empresario tomará en consideración las capacidades profesionales de los trabajadores en materia de seguridad y de salud en el momento de encomendarles las tareas. Para ello es fundamental que los trabajadores hayan recibido la formación necesaria, que integre la específica en materia de seguridad y salud. En este momento la Universidad Complutense ha elaborado un programa de formación específico para personal que trabaja en salas de disección.
  • El empresario adoptará las medidas necesarias a fin de garantizar que sólo los trabajadores que hayan recibido información suficiente y adecuada puedan acceder a las zonas de riesgo grave y específico. Hay que destacar que tanto la formación como la información han de recibirse antes de llevar a cabo la actividad.
  • La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador. Ha de tenerse en cuenta en la aplicación de este principio lo comentado en cuanto a trabajo monótono y repetitivo, que puede dar lugar a distracciones, bajadas de guardia como consecuencia de la relajación o del cansancio, que pueden propiciar accidentes; de ahí la conveniencia de una buena organización del trabajo.

Sin duda, lo más importante para garantizar unos estándares elevados de seguridad y salud en una sala de disección es integrar la prevención de riesgos laborales en su actividad cotidiana, evaluando permanentemente las nuevas actividades que surjan, cumpliendo con la planificación de la actividad preventiva aprobada, formando e informando a los trabajadores, que han de estar implicados, reconocidos y motivados a través del trabajo en equipo y un estilo de liderazgo que lo facilite, así como una buena coordinación de actividades con empresas colaboradoras y personas de otras instituciones que puedan en un momento estar colaborando en la sala.


Agradecimientos
Por lo anteriormente expuesto, quiero compartir este trabajo con todos mis colegas del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, que cada día me ayudan a crecer como técnico en prevención de riesgos laborales y como persona, sin cuya ayuda no podría haberlo elaborado. Asimismo, quiero recordar en el mismo a mi amigo, Javier Puerta Fonollá, que tanto hizo por la Anatomía, y que tanto me ayudó con su conocimiento a superar y a comprender, en un momento difícil, hoy por suerte superado, algunas de las deficiencias de nuestro organismo, que pueden dan lugar a las peores enfermedades.