• Español
  • Inglés
  • Francés
Grupo de Anatomía Quirúrgica

www.anatomiaquirurgicasanudo.com

José Sañudo, Eva Maranillo y Sara Quiñones

Variaciones: generalidades


GENERALIDADES DE LAS VARIACIONES ANATÓMICAS 


 

    Un pregunta importante, a la que debemos responder antes de iniciar cualquier disección, es la que hace referencia a cuáles son las posibles variaciones de las estructuras que se encuentran en la región objeto de estudio.

    En un reciente artículo se ha publicado que un 10% de los errores medico-quirúrgicos en USA se han debido al desconocimiento de las variaciones anatómicas (Cahill and Leonard, 1999).

    Por otro lado, es importante destacar que el progreso tecnológico aplicado a la medicina (ecografía, MRI, CT, endoscopia, cirugía reconstructiva, mínimamente invasiva, etc.) exige de un mayor y más preciso conocimiento de la variabilidad de la morfología humana, lo cual se traducirá no solamente en un mejor diagnóstico, al no equivocar una variación con una entidad patológica, sino también en una mejor intervención terapéutica al obviar posibles lesiones a lo largo de una intervención quirúrgica.

    Otro dato importante que habla de la importancia del conocimiento de las  variaciones anatómicas para los profesionales del campo de las ciencias de la salud es el de que  los comités de expertos en asuntos docentes de países como USA y Holanda, han incluido entre los  objetivos de los programas de anatomía su conocimiento y estudio (Educational Affairs Committee of the AACA, 1996; Griffioen et al., 1999). 

    El cuerpo humano en su conjunto, o cada una de sus partes individualmente, muestra un cierto grado de flexibilidad en tamaño, forma, estructura, posición, etc. Las fluctuaciones morfológicas de una parte, órgano o estructura del cuerpo humano que no impliquen un handicap funcional para el individuo portador de la misma se define como “variación anatómica” (Lippert H & Pabst, 1985). 

    Una variación anatómica podría afectar a uno o varios parámetros de una parte o estructura determinada de nuestro cuerpo (número, situación, tamaño, etc); por ejemplo, un músculo bíceps braquial con tres  cabezas de origen, una costilla situada en la región cervical o una arteria braquioradial superficial a lo largo del brazo y antebrazo. Dentro del mundo de las variaciones también debemos considerar la existencia de estructuras denominadas "atávicas". Es decir estructuras que si bien son comunes en especies inferiores a la nuestra es raro encontrarlas en nosotros, por ejemplo las existencia de un músculo elevador de la clavícula.

    Por el contrario, todas aquellas fluctuaciones morfológicas que van más allá de los mencionados límites de normalidad se definen como anomalías o malformaciones (Arey, 1940). Estas últimas además implican siempre un handicap funcional para el individuo que las padece. Por ejemplo, una comunicación interventricular, un labio leporino, etc.

    Es importante precisar que dentro del término anomalía, existe una clasificación arbitraria que las divide en mayores y menores. Mientras que las anomalías mayores representan un handicap o compromiso importante para la salud de su portador, las anomalías menores, no suponen más que una afectación “cosmética” sin implicación funcional aparente del sujeto portador de la misma. Ejemplos de anomalías menores son: occipucio plano, hipotelorismo, agenesia de úvula, microglosia, cubito valgo, talón prominente, etc. (Marden, 1964; Stevenson and Hall, 1993).

    En base a lo expuesto anteriormente es lógico pensar que el término variación y anomalía menor son meros sinónimos. Sin embargo, existe un aspecto muy importante que les separa y es el de que los niños con anomalías menores tienen un mayor riesgo de tener anomalías mayores asociadas (Marden et al., 1964; Stevenson and Hall, 1993). Los niños con sólo una anomalía menor tienen un riesgo del 3% de tener asociado un defecto mayor, los niños con dos anomalías menores tienen un riesgo del 10% y por fin, aquellos niños con tres o más anomalías menores tienen un riesgo de tener asociada una anomalía mayor del  20% (Méhes, 1983; Marden et al., 1964). La incidencia de anomalías menores ha sido descrita entre el 7% y el 41% mientras que la incidencia de las anomalías mayores se han descrito con una incidencia del 2% al 3% (Stevenson and Hall, 1993).

    Por tanto, la presencia de una anomalía menor debe alertar en todo momento de la existencia de otro defecto mayor, mientras que la existencia de una variación no. Las causas de las variaciones y anomalías las debemos buscar en los procesos biológicos del desarrollo durante la formación de la estructura particular en cuestión, que puede deberse a causas genéticas, cromosómicas, ambientales o combinaciones entre ellas  (Arey , 1940).

    Como conclusión podríamos decir que una variación anatómica es sinónimo de normalidad, entendida esta en un rango amplio de morfologia variable siempre y cuando no represente un handicap para el individuo portador de la misma

 

REFERENCIAS

  • Arey LB (1940). Developmental anatomy. W.B. Saunders Company, Philadelphia and London.
  • Bergman RA, Thompson SA, Afifi AK and Saadeh FA (1988). Compendium of human anatomic variations. Urban & Schwarzenberg, Baltimore-Munich.
  • Bergman RA, Afifi AK and Miyauchi R (2002). Illustrated encyclopaedia of human anatomic variations.
  • Cahill DR and Leonard RJ (1999). Missteps and masquerade in medical academe: clinical anatomists call for action. Clin Anat, 12: 220-222.
  • Educational Affairs Commitee, American Association of Clinical Anatomists (1996). A Clinical Anatomy Curriculum for the Medical Students of the 21st Century: Gross Anatomy. Clin Anat, 9: 71-99.
  • Fontaine Ch (2001a). Some thoughts about anatomic variations. Surg Radiol Anat, 23: 1-2.
  • Griffioen FMM, Drukker J, Hoogland PVJM and Godschalk M (1999). General plan anatomy, objectives of the teaching of the anatomy/embryology in medical curricula in the Netherlands. Eur J Morphol, 37: 288-325.
  • Hast MH and Garrison DH (2000). Vesalius on the variability of the human skull: book I of the Humani corporis fabrica. Clin Anat, 13: 311-320.
  • Holmes LB (1976). Congenital malformations. N Eng J Med, 295: 204-207.
  • Moore KL (1989). Meanning of “normal”. Clin Anat, 2: 235-239.
  • Lippert H and Pabst R (1985). Arterial variations in man, classification and frequency. J.F. Bergmann-Verlag, München.
    Marden PM, Smith DW and McDonald MJ (1964). Congenital anomalies in the newborn infant, including minor variants. J Paediatrics, 64: 357-371.
  • Méhes K and Stadler G (1983). Minor malformations in the neonate. Akadémiai Kiadó, Budapest.
  • SAÑUDO JR, VÁZQUEZ R and PUERTA J (2003). Meaning and clinical interest of the anatomical variations in the 21st. century. Eur J. Anat., 7 sppl. 1:1-3.
  • Stevenson RE and Hall JG (1993). Terminology. Vol I. In: Stevenson RE, Hall JG and Goodman RM (eds). Human malformations and related anomalies. Oxford University Press, London, pp 21-30.
  • William PLT and Humpherson JR (1999). Concepts of variation and normality in morphology: import issues at risk of neglect in modern undergraduate medical courses. Clin Anat, 12: 186-190.

 

Errores médicos. Referencias sobre malapráctica:

  • Brennan T.A., Leape L.L., Laird N.H., Hebert L., Localio A.R., Lawthers A.G., Newhouse J.P., Weiler P.C, Hiatt H.H. (2004) Incidence of adverse events and negligence in hospitalized patients: results of the Harvard Medical Practice Study I. Qual Saf Health Care 13:145–152.
  • Makary M.A., Daniel M. (2016) Medical error -the third leading cause of death in the US. British Medical Journal 353:i2139 doi: 10.1136/bmj.i2139